"... estando seguro que muy probablemente puedo volver a una cárcel aunque Dios sabe que yo maté al pandillero...."
Con esta lúgubre afirmación, avalada por la creencia en dios, el sujeto Daniel Geovany Neira Ríos, indigno ex-teniente de la POLICIA NACIONAL DE COLOMBIA
y destituido fulminantemente en 2010 por diversas irregularidades en su
oscura y breve carrera militar, cierra su apócrifo intento de libro,
donde cuenta a su manera y de la forma más burda y vulgar, la cantidad
de alucinaciones que lo llevaron a frustrar su infantil sueño de ser un
"soldadito de plomo" en una Institución seria, prestigiosa, sacrificada y
reconocida mundialmente; que si bien, como en toda empresa o
institución, habrá manzanas podridas, es él, el mejor ejemplo de que en
la Policía Nacional de Colombia se pueden colar lacras que terminan por
hacer mucho daño a superiores, subalternos y compañeros y por supuesto
al prestigio y confianza de la institución con su alocado proceder.
El
"pandillero" al que se refiere que mató, no era pandillero, era un
joven que se ganaba humilde y honestamente la vida en oficios varios
para mantener a su familia. El estado colombiano, fue conminado a
cancelar a la familia de la víctima la suma de $200.000.000.
Dinero
que salió del bolsillo de todos los colombianos y por cuyo homicidio
hoy tiene que responder ante la Justicia el sujeto Neira Ríos.Lea: TECTOL, Rovira. Técnicos del Tolima: Instituto? Universidad de garage?
La Procuraduría General de la Nación, mediante certificado de antecedentes disciplinarios expedido en base a investigaciones y fallos de la justicia penal militar (Policía Nacional) que dieron lugar a las sanciones que a continuación se referencian, siendo la principal la destitución e inhabilidad general por DIEZ AÑOS, emitida de acuerdo a SIRI 100100839:



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